09 diciembre, 2014

EL MUNDO CAMBIÓ

Un joven, músico de veinticinco años, al parecer con sus facultades mentales perturbadas, acabó con los cuarenta años de vida del ex miembro de los Beatles, John Lennon, mediante varios disparos de pistola calibre 38. El artista británico, que vivía en Estados Unidos, llegaba en compañía de su esposa Yoko Ono a su residencia en la calle 72 de Manhattan, cuando un joven llamó su atención con un “¡Oye, John!”. Al mirarle recibió varios impactos de bala. Los esfuerzos de la policía y los médicos del Hospital Roosevelt para rescatar la vida del artista, fueron inútiles.

El presunto homicida, que permaneció en el lugar de los hechos y fue detenido sin resistencia, se llama Mark David Chapman, de veinticinco años, con residencia en Hawai y sin empleo conocido en los últimos tiempos. Trabajó con anterioridad como guardia de seguridad. Solo llevaba una semana en Nueva York y había solicitado esa misma tarde un autógrafo del cantante sobre la cubierta de su último disco, cuando salía de su domicilio. Lennon, que celebró su cuarenta cumpleaños en octubre, acababa de sacar a la venta su primer disco en los últimos cinco años, grabado en colaboración con su esposa y con el título Double fantasy.

Al día siguiente del asesinato, las tiendas discográficas están repletas para comprar la última obra musical de John Lennon, convertida ya en un fetiche para sus seguidores. El asesinato parece obra de un perturbado en busca quizá de una asquerosa publicidad, como ya ha sucedido en otras ocasiones en ese mismo país y en hechos relacionados con el mundo del espectáculo.”Es tan importante como el asesinato del presidente Kennedy”, declaraba el teniente John Schik, uno de los policías encargados del caso. La misma frase se ha podido escuchar de labios de otros jóvenes norteamericanos, para los que Lennon era más que un cantante y un ex beatle; era símbolo de honestidad, independencia y libertad comprometido en la lucha por distintas causas sociales. Más que una estrella musical se convirtió en modelo a seguir.

Sus intervenciones en marchas, los recitales benéficos y su postura crítica respecto del sistema estadounidense se consideraron como motivo revolucionario en el intento de las autoridades norteamericana para deportarlo del país aduciendo que pesaba contra él un cargo por posesión de drogas en Inglaterra, su tierra natal. John Lennon, su esposa de raíces japonesas Yoko Ono, y un hijo pequeño en ese entonces del matrimonio vivían desde hace varios años en una granja del Estado de Nueva York en total reclusión, apartados de la vida social.
Hasta la separación del grupo musical, en 1971, Lennon estaba considerado como la cabeza del grupo. Sus discrepancias con Paul McCartney y los problemas con la compañía discográfica y la relación de Lennon con Yoko fueron las causas que trajeron la separación del universal grupo.
Lennon intervino en las películas “Qué noche la de aquel día” y “Help”.
Es autor además de dos libros: "A spaniard in the work" e  "In his own write".
En las canciones de su último álbum vuelve a salir a flote su apasionado amor por su esposa, Yoko Ono, con la que contrajo matrimonio en 1969, tras divorciarse de Cynthia Powell. “Fuimos a París de luna de miel”, recordaba, “y la interrumpimos para ir a casarnos a Gibraltar”. “Amo y rezo por la humanidad. Por favor, hacer lo mismo por él”, han sido las palabras de su viuda tras la muerte del cantante.

Cientos de personas, algunas con lágrimas en los ojos, se acercaron al lugar de los hechos poco después de conocerse la noticia. En Nueva York y entre todos los amantes de la música, Lennon ocupa un lugar importantísimo, a pesar de sus años de ausencia del mundo musical. Su vida se ha truncado cuando era el momento de su regreso.